¡Increíble! Estoy en una tienda de campaña en el desierto de Sahara, el desierto mas grande del mundo. No está tan frío como pensé que iba estar pero sí es necesario una sudadera grueza y gorro para aguantar las mañanas frias.
Nuestra aventura comenzó ayer cuando volamos de Tripoli a la cuidad de Sebha en el sur de Libya. Un coche nos recogió en la escuela a las 3pm. Llegamos al aeropuerto a las 3:45, justo a tiempo para hacer todo para nuestro vuelo que estaba programado salir a las 5pm. Pero cuando Usiel, Mike y Ernie fueron al mostrador les dieron las malas noticias que nuestro vuelo no iba salir hasta las 9pm. No tuvimos otra opción mas que esperar. El aeropuerto esta tan mal organizado que no sabes en donde formarte, ni donde están los vuelos locales o internacionales. Igual como todo Libya no hay ningún letrero en inglés y casi nadie a quien preguntar por ayuda. Yo sentía que me ahogaba con tanta gente en un lugar tan pequeño.
Después de esperar 5 horas en bancas muy duras los esposos tuvieron que empujar igual que todos para llegar al mostrador para obtener nuestros boletos de avión. Ya teniendo los boletos de avión subimos a donde pensamos que era la sala de espera. No se porque me sorprendí al ver que no era así. Cuando subimos nos encontramos con un grupo de gente de como 40 personas esperando que los dejaran pasar por las maquinas de seguridad. Al los 15 minutos de esperar abrieron las puertas y para ese entonces ya había el doble de personas esperando. Todos pero todos empezaron a empujar. Sentía que me iban a atropellar de tan fuerte que empujaban sin importar quien estaba al frente. Deben de recordar que ahora había cerca de 80 personas y la mayoría hombres. Sí, hombres empujando para ser primeros en pasar a la sala de espera donde de todos modos iban a tener que esperar otros 40 minutos. Tuve que sacar los codos y también empujar para no salir lastimada.
Después los empujones finalmente llegamos a nuestra sala de espera cuando me di cuenta que los baños estaban ANTES de las maquinas de seguridad. No tuve otra opción y regrese a convencer al hombre de seguridad que me dejara pasar de nuevo. Ya lo había convencido cuando un hombre en traje negro y con más autoridad me negó el paso. Casi suelto las lagrimas de frustración y desesperación de poder hacer algo tan simple como ir al baño sin que sea una gran problema. Estoy segura que el hombre de traje negro vio el pánico en mi cara y se sintió mal por mi porque al final me dejo pasar.
Al sentarme en mi asiento en el avión lo único que podía pensar era espero que todo este relajo valga la pena.
Al llegar a la cuidad de Sebha, una de las ciudades mas grandes en el sur de Libya, bajamos del al avión con los mismos empujones hasta llegar donde estaban saliendo nuestras maletas. De inmediato empece a buscar a alguien que se pareciera a Abdoul, el señor con quien hicimos los arreglos del viaje. El hermano de Abdoul iba ser nuestro chofer/guía el resto del viaje.
En mirar por todo el cuarto mire a un hombre que se parecía a Abdoul y me dije a mi misma debe ser Ibrahim. El tenia la misma elegancia y presencia que su hermano Abdoul. Ibrahim estaba en un rincón del cuarto con brazos cruzados y con una mirada seria, relajada y misteriosa toda en una. Ibrahim es un hombre muy alto, me imagino que mide mas de 6'5" pies y muy delgado. El estaba vestido con la blusa/bata larga tradicional que usan en Libya y su cabeza estaba cubierta con un pedazo de tela envuelta en la forma que los Tuareg los usan. ¡De inmediato senti que estábamos en buenas manos!
-Carolina
Nuestra aventura comenzó ayer cuando volamos de Tripoli a la cuidad de Sebha en el sur de Libya. Un coche nos recogió en la escuela a las 3pm. Llegamos al aeropuerto a las 3:45, justo a tiempo para hacer todo para nuestro vuelo que estaba programado salir a las 5pm. Pero cuando Usiel, Mike y Ernie fueron al mostrador les dieron las malas noticias que nuestro vuelo no iba salir hasta las 9pm. No tuvimos otra opción mas que esperar. El aeropuerto esta tan mal organizado que no sabes en donde formarte, ni donde están los vuelos locales o internacionales. Igual como todo Libya no hay ningún letrero en inglés y casi nadie a quien preguntar por ayuda. Yo sentía que me ahogaba con tanta gente en un lugar tan pequeño.
Después de esperar 5 horas en bancas muy duras los esposos tuvieron que empujar igual que todos para llegar al mostrador para obtener nuestros boletos de avión. Ya teniendo los boletos de avión subimos a donde pensamos que era la sala de espera. No se porque me sorprendí al ver que no era así. Cuando subimos nos encontramos con un grupo de gente de como 40 personas esperando que los dejaran pasar por las maquinas de seguridad. Al los 15 minutos de esperar abrieron las puertas y para ese entonces ya había el doble de personas esperando. Todos pero todos empezaron a empujar. Sentía que me iban a atropellar de tan fuerte que empujaban sin importar quien estaba al frente. Deben de recordar que ahora había cerca de 80 personas y la mayoría hombres. Sí, hombres empujando para ser primeros en pasar a la sala de espera donde de todos modos iban a tener que esperar otros 40 minutos. Tuve que sacar los codos y también empujar para no salir lastimada.
Después los empujones finalmente llegamos a nuestra sala de espera cuando me di cuenta que los baños estaban ANTES de las maquinas de seguridad. No tuve otra opción y regrese a convencer al hombre de seguridad que me dejara pasar de nuevo. Ya lo había convencido cuando un hombre en traje negro y con más autoridad me negó el paso. Casi suelto las lagrimas de frustración y desesperación de poder hacer algo tan simple como ir al baño sin que sea una gran problema. Estoy segura que el hombre de traje negro vio el pánico en mi cara y se sintió mal por mi porque al final me dejo pasar.
Al sentarme en mi asiento en el avión lo único que podía pensar era espero que todo este relajo valga la pena.
Al llegar a la cuidad de Sebha, una de las ciudades mas grandes en el sur de Libya, bajamos del al avión con los mismos empujones hasta llegar donde estaban saliendo nuestras maletas. De inmediato empece a buscar a alguien que se pareciera a Abdoul, el señor con quien hicimos los arreglos del viaje. El hermano de Abdoul iba ser nuestro chofer/guía el resto del viaje.
En mirar por todo el cuarto mire a un hombre que se parecía a Abdoul y me dije a mi misma debe ser Ibrahim. El tenia la misma elegancia y presencia que su hermano Abdoul. Ibrahim estaba en un rincón del cuarto con brazos cruzados y con una mirada seria, relajada y misteriosa toda en una. Ibrahim es un hombre muy alto, me imagino que mide mas de 6'5" pies y muy delgado. El estaba vestido con la blusa/bata larga tradicional que usan en Libya y su cabeza estaba cubierta con un pedazo de tela envuelta en la forma que los Tuareg los usan. ¡De inmediato senti que estábamos en buenas manos!
-Carolina



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